Amigos del Festival

SALUDOS AL FESTIVAL DE DRAMATURGIA EUROPEA CONTEMPORÁNEA EN SUS DIEZ AÑOS DE EXISTENCIA

PULSO DRAMATÚRGICO DE UNA DÉCADA

Concebido inicialmente como un espacio de difusión de las nuevas escrituras teatrales, el Festival de Dramaturgia Europea Contemporánea se ha constituido tras una década en una instancia dinamizadora de la escena local.

El encargo de montar textos provenientes del llamado Viejo Continente y de reciente estreno, ha impulsado en Chile el ensayo de posibilidades artísticas entre directores y compañías de distinta orientación estética. Las cifras son elocuentes: 120 obras presentadas bajo el formato de semi-montajes o de lecturas dramatizadas, 1.800 profesionales nacionales convocados, 110 teatristas internacionales invitados, 600 participantes inscritos en los talleres de análisis, 5 años de extensión a regiones y 40.000 espectadores cautivos.

En diez años se han hecho manifiestas también aquellas estrategias autorales que reflejan la disolución de certezas post 2000, como el predominio de la fragmentación, la inclinación por los retazos narrativos, la indagación en las superficies textuales y la profusión de voces y espectros en lugar de personajes. Ha sido la manera de canalizar la desconfianza de época en la construcción de sentido y, a la vez, transmutar el anhelo soterrado por un espacio seguro que ya no está en casa, en la aldea ni en la utopía colectiva.

El festival ha hecho las veces de vitrina de estas constantes y las ha mostrado bajo la óptica de creadores nacionales que, a su turno, han volcado la historia de un país que intenta frustradamente recuperar su memoria. Como en el mito de Narciso, ha sido un ejercicio de reflejos y encantamientos donde la puesta en escena por momentos ha hablado más de los puntos ciegos del país que somos que de aquello que creemos encontrar afuera.

Conforme ha generado un modelo de producción artística, la muestra ha otorgado visibilidad a instancias relevantes en el intercambio cultural: un porcentaje significativo de obras han sido traducidas especialmente con motivo del encuentro; los autores de los textos han visitado Santiago y han participado de una conjunción inusual de pares; y el ejercicio de diálogo con posterioridad a las funciones se ha posicionado como una práctica familiar.

La décima edición propone desafíos tan dinamizadores como los de los inicios. La integración regional proyecta crecer acompañada de un programa de formación y la circulación de textos habrá de encontrar en el mediano plazo un soporte editorial. Y es que las escrituras teatrales de la zozobra actual no sólo resultan dinamizadoras, sino particularmente necesarias.
Javier Ibacache, Crítico teatral y asesor FDEC.


En nuestra historia no se pueden encontrar más de cuatro o cinco grandes proyectos que como el Festival de Dramaturgia Europea Contemporánea, hayan hecho tanto por la escena chilena y enriquecer nuestra cultura teatral. A lo largo de diez años ha abierto ventanas para conocer nuevos autores en plena producción, sus obras más recientes y las tendencias innovadoras que ellos representan en la actual escritura escénica de Europa, de todos los cuales, sin su intermedio, habríamos tenido poca o ninguna idea. A lo que se agrega el fructífero ejercicio que impone a los directores y actores de nuestro medio para que resuelvan los desafíos de interpretar esos textos en escena, generando dialogos artísticos y cruces culturales de enorme interés.
Pedro Labra, crítico teatral

El Festival de Dramaturgia Europea Contemporánea es una gran instancia para explorar la idiosincrasia foránea y sus reflexiones artísticas de los últimos años. Bajo el prisma de los autores y creadores, el teatro europeo propone una búsqueda en la construcción de nuevas estructuras dramatúrgicas y el teatro chileno es hábil en indagar escénicamente en ellas. En este sentido creo que se han complementado en forma positiva a lo largo de los años, reforzando a directores ya posicionados y otros emergentes, generando alternativas laborales creativas que favorecen la investigación escénica. Espero que continúe la tarea, y así como Europeos vienen a presenciar nuestros trabajos, sea posible generar vínculos que nos lleven también a realizar el intercambio necesario con nuestras propias dramaturgias.
Manuela Oyarzún, actriz y directora

En sus 10 años de existencia el Festival de Dramaturgia Europea ha sido la principal vía por la que los creadores chilenos y el público general se ha puesto en contacto directo con lo mejor de la dramaturgia europea de vanguardia. Su impacto ha sido tal que hoy en día se aprecia un renovado interés por parte de importantes compañías de teatro por dar a conocer nuevos autores en nuestro país y no cabe duda que también ha sido, indirectamente, parte del impulso con el que ha resurgido la dramaturgia nacional en el último tiempo. A su alero se han formado directores, actores y dramaturgos que encontraron en el Festival un espacio verdaderamente abierto a la experimentación.
Constanza Brieba, directora

MI VIDA EN EL FESTIVAL

Flash Back: hace casi diez años atrás, escena del reconocimiento, estamos en el
Centro Cultural de España; Harmut Becher; Director del Goethe Institut, Louis Poullez; Director del Chileno Francés, Rafael Garranzo; Director del Centro Cultural de España, Carlos Cerda, Marco Antonio de la Parra, y quien escribe, meditando como hacer algo de impacto y perecedero con el teatro europeo en Chile. Teníamos que fundar algo tan estremecedor como fue en época de dictadura, las célebres sesiones del Instituto Goethe y Chileno Francés para el cine. Toda la mística apabullante que se producía en esa época, gracias a las películas del nuevo cine alemán o de la nouvelle vague fue una inspiración certera para encontrar la filosofía auténtica a este nuevo proyecto.

A este empuje se suma Caioia Sota, y poco a poco, mucha gente más, con quienes hicimos el ingrediente sorpresivo del teatro binacional.

Así, en una tarde, nace el Festival de dramaturgia europea, que tenía como química principal: la fusión de chilenos con europeos. Iba a ser un Festival que convocara a la comunidad teatral chilena para difundir la nueva dramaturgia europea, que comenzaba a causar estallidos de originalidad.

Al inicio eran algunos semi montajes que comenzaron a transformarse en sendos montajes donde ya se podía hablar de trabajos profesionales, muchos de los cuales llegaron a salas estables logrando temporadas memorables. Luego se sumaron además las lecturas dramatizadas

El éxito del Festival tiene muchas explicaciones, pero no cabe duda que la incorporación de chilenos al diseño estratégico de éste fue clave.

La pasión puesta en el alma del Festival consiguió, al poco tiempo, ser considerado un punto de inflexión dentro del panorama del teatro santiaguino.

La búsqueda de nuevos autores europeos se hacía de manera abierta, tanto los institutos entregaban material como los propios asesores del cual yo siempre forme parte, proponíamos nuevas voces de la escritura del viejo continente.

Un elemento contundente fue el Taller de Dramaturgia Europea que se desarrollaba un mes antes del Festival, y que creaba un público de jóvenes talleristas especializados en la materia. Era un público cautivo.

Lentamente la prensa comenzó a interesarse vivamente en los pormenores del Festival y pasó a ser una noticia cultural importante dar cuenta del desarrollo de cada Festival.

Otro elemento químico de alto impacto se constituyó en la visita de los invitados europeos, dramaturgos, teóricos, que posibilitaron potentes encuentros con la escena local.

Así es como el Festival tiene algo de laboratorio de investigación de punta, donde se hacen los grandes descubrimientos de los autores europeos que vendrán y que dialogan con las escrituras chilenas vivamente. Es un gran ejercicio para aplicar en nuestra propia dramaturgia, tiene ese elemento que permite ver a través de ambas escrituras.

El trabajo de diez años de organizar y de afinar sus repertorios logrando siempre un eco
mas que visible en el ambiente teatral chileno solidificó y maduró los objetivos del Festival.

Haber co-fundado el Festival de Dramaturgia Europea ha sido uno de los más grandes placeres de mi vida.
Benjamín Galemiri, dramaturgo y asesor FDEC.

RASGOS Y APORTES RELEVANTES DEL FESTIVAL DE DRAMATURGIA EUROPEA CONTEMPORÁNEA

El rasgo más importante del Festival de Dramaturgia Europea Contemporánea es ser “Diálogo de culturas”, que se produce cuando obras de los más destacados nuevos dramaturgos europeos son interpretadas por directores y elencos nacionales. Las fragmentadas y desestructuradas nuevas dramaturgias europeas adquieren distinto carácter con el juego teatral y el énfasis en el movimiento corporal que ponen directores y actores chilenos. Inesperadas facetas de humor negro dieron nueva perspectiva a textos originalmente muy sombríos. Estas diferencias implican distintas concepciones de la realidad. La visión europea suele radicar los conflictos al interior de la mente de los personajes, los directores nacionales tienden a interpretar los conflictos como consecuencias sociales, en las que lo individual tiene menos trascendencia que lo colectivo. Esta diferencia a veces ha causado extrañeza a algunos dramaturgos europeos y otros la han agradecido como un nuevo enfoque no imaginado por ellos que enriquece sus obras.

Entre los aportes más relevantes del Festival de Dramaturgia Europea Contemporánea está la progresiva familiarización de nuestros dramaturgos y directores con las nuevas formas y tendencias del Teatro Europeo. La experiencia del trabajo con “superficies textuales” y no con textos dramáticos, el papel de los “dramaturgistas” en la creación de los espectáculos, la no reclusión del actor en un personaje sino su tránsito entre varios sin abandonar su explícita condición de actor, si bien no los hemos recibido sólo de las proposiciones presentadas en este Festival, sí han tenido en él su impulso más directo y efectivo.
Agustín Letelier, crítico teatral

La muestra de Dramaturgia Europea ha sido una instancia enriquecedora en varios aspectos respecto al quehacer nacional, nos ha dado a conocer dramaturgias, visiones de mundo y creaciones ficticias que cuestionan las estructuras, alteran lenguajes y acentúan aspectos literarios que, luego, significan un gran desafío en el proceso de puesta en escena. A lo largo de todos estos años, hemos tenido acceso a textos y autores de gran envergadura. Asimismo, las interpretaciones locales de textos dramáticos europeos por parte de los grupos y directores, demuestran un alto nivel escénico y una mirada particular de ver el teatro en nuestro país. Hemos re-leído estos textos en scena, hemos generado pertenencia y autoría en las lecturas y semi montajes. Es decir, ha existido un diálogo prístino entre creadores europeos y chilenos, en donde el concepto evolución y mirada han encontrado un fértil contenedor.
Este evento que se realiza cada año se ha ganado un lugar dentro de la escena nacional gracias al profesionalismo con que se realiza y a la calidad artística de las distintas propuestas.
Alexis Moreno, director

Este Festival es el nexo indispensable con el mundo europeo. Nos provee el conocimiento de una nueva dramaturgia y nos permite poner sus obras en escena no solo en el festival sino también en la programación de las salas durante el año.
Es una instancia de libertad creativa indispensable para el desarrollo de nuestro arte. Benditos 10 Años y sigamos adelante.
Héctor Noguera, actor y director

Con el correr del tiempo, el Festival de Dramaturgia Europea Contemporánea se ha ido transformando en un evento anual que convoca a las nuevas generaciones de futuros teatristas y a sus maestros, junto a los nuevos espectadores teatrales, todos reunidos en torno a la confrontación con y a la reflexión acerca de escrituras contemporáneas que ayudan a mirarnos a nosotros mismos desde otro lugar. Por paradójico que parezca, alejar el foco del contexto más inmediato casi siempre redunda en una comprensión más cabal de las propias coordenadas espacio-temporales en las cuales estamos viviendo, o intentando hacerlo.
Sin duda, el hecho de que sean directores, diseñadores integrales y actores chilenos los encargados de darles vida en el escenario a los textos europeos seleccionados, ayuda a que se concrete el ansiado diálogo entre las culturas. Sin embargo, queda mucho por hacer: por ejemplo, es una lástima que los esfuerzos destinados a traducir tantos y tan atractivos textos se limiten a que las obras queden disponibles sólo en la Biblioteca virtual del Goethe-Institut y no se publiquen ni circulen en ediciones críticas, tan necesarias como escasas en nuestro paisaje editorial.
En estos diez años, en los cuales he colaborado con el equipo del Festival en diversos ámbitos, no sólo en el de la traducción, son muchas las obras que han tenido una vida insospechada después de finalizada alguna de las versiones de este evento en Santiago de Chile. En lo personal, el haber viajado el 2004 junto al Teatro La Puerta a los Festspiele de Salzburgo, donde se mostró “Electronic City”, de Falk Richter, dirigida por Luis Ureta, que había tenido el placer de traducir yo al castellano y donde las dos funciones contaron con mi interpretación simultánea al alemán, para un público ávido de ver esta versión chilena de la pieza, o el hecho de haber asistido el 2009 en Mülheim, Alemania, a la representación de la versión de “El último fuego”, de Dea Loher, por el Teatro Espacio Palermo, de Montevideo, dirigido por Fernando Alonso, en el mítico Theater an der Ruhr, han constituido grandes satisfacciones. Para este montaje, el único invitado ese año al Festival Stücke, de esa ciudad, que, además, tuvo funciones posteriores en el Maxim-Gorki-Theater, de Berlín y en el Thalia Theater, de Hamburgo, se utilizó mi traducción al castellano. Esas vivencias inolvidables son sólo posibles gracias a la porfía del equipo detrás de la organización del Festival de Dramaturgia Europea Contemporánea, que año a año consigue recursos cada vez más esquivos, para continuar acercándole al público de nuestros países formas de entender el teatro, la investigación escénica y la escritura propias de culturas y sociedades aparentemente alejadas de las nuestras, pero que, la mayoría de las veces, terminan resultándonos mucho más familiares de lo que sospecharíamos en un primer momento.
Al escritor escocés Robert Louis Stevenson se le atribuye la frase: “Somos viajeros en un mundo salvaje y lo mejor que podemos encontrar en él es una sincera amistad”. Al calor de la última década, el Festival ha posibilitado la concreción de relaciones indisolubles de amistad entre los más disímiles integrantes de la gran tribu del teatro, ésa que no conoce fronteras y no se detiene ante los obstáculos, por muy difícil que resulte sortearlos.
Soledad Lagos, dramaturgista, traductora e investigadora teatral

De la mano del Festival la compañía La Puerta ha explorado en nuevas escrituras que han significado nuevos procedimientos y el ensanchamiento de nuestra concepción de teatro y puesta en escena.
Un espacio en el que el diálogo y el intercambio cultural han encontrado concreciones fértiles, que han marcado significativamente a nuestro colectivo teatral
Luis Ureta, director

“Un nuevo espacio muy importante para conocer algunos dramaturgos que se han convertido en referentes en el teatro chileno como el señor Novarina. Y, por otra parte, ha sido un espacio muy importante de ejercicio y experimentación teatral”
Rodrigo Pérez, director

Diez años de festival son la confirmación de una iniciativa que ha logrado continuidad y ha aportado significativamente al panorama teatral de nuestro país. La idea de conocer la dramaturgia europea contemporánea a través de la puesta en escena en semimontajes realizados por chilenos, es una experiencia incomparable como integradora de culturas y discursos que se complementan y es también recuperar la sintonía con el teatro de europeo, que ha sido tradicionalmente un referente del teatro de nuestro país.
Desde que fui invitada por Benjamín Galemiri a ser parte del Comité Asesor del festival, he sido testigo del impacto de muchos de los textos seleccionados, del alto compromiso de los artistas chilenos, del gran entusiasmo del público, de la calidad de las visitas, sean autores y autoras, críticos de teatro, periodistas o directores.
Hemos visto grandes figuras de la creación y de la crítica eurpea participar del festival y fue aprovechando la venida de estos últimos especialistas, que me correspondió coordinar el Coloquio Internacional de Crítica de Teatro en la séptima versión del festival (2007), instancia privilegiada para compartir y debatir los temas que atañen a esta práctica y que muy pocas veces se produce en nuestro medio el espacio para hacerlo. En esta oportunidad vinieron personalidades destacadas como Ian Herbert, Presidente de la Asociación Internacional de Críticos de Teatro, Michel Vaïs, crítico y editor de la revista Jeu de Montreal, Kalina Stefanova, profesora de de la Academia nacional de Teatro de Sofia, Harald Müller, editor de la revista Theater der Zeit , Carmelita Celi, crítica de teatro, danza y música del diario La Sicilia y Federico Irazábal, crítico de teatro en varias revistas en Buenos Aires, entre otras, a las que se sumaron los críticos de teatro chilenos. El coloquio dio un marco de análisis que enriqueció el programa del festival, por lo que en años posteriores se han propuesto actividades similares.
Felicitaciones al festival en sus diez años por generar semanas de pleno “convivio” teatral.
Carola Oyarzún, docente y asesora FDEC